Prueba genética deportiva: Conoce tu ADN y mejora el rendimiento

¿Quieres mejorar tu rendimiento? La prueba genética deportiva te permitirá conocer lo que tu cuerpo necesita y así optimizar tu capacidad física. Gracias a este test de ADN conocerás lo que necesitan tus genes y mejorarás tus resultados.

 

¿Qué es el test genético deportivo?

El test genético deportivo es un análisis de ADN que estudia los genes relacionados con el estado físico y la capacidad deportiva de una persona con el objetivo de adaptar el entrenamiento a las necesidades específicas de su cuerpo.

Hacer ejercicio y tener una vida activa son condiciones indispensables para tener salud. Estamos biológicamente diseñados para movernos, así es como hemos evolucionado durante miles de años y es lo que esperan de nosotros nuestros genes. Sin embargo, el “cómo” puede ser distinto para cada persona.

No todos respondemos igual a los mismos estímulos. Por ejemplo, algunas personas tienen más facilidad para construir masa muscular mientras que a otras les cuesta el doble de trabajo; algunos tienen “fuerza bruta” desde siempre y otros pueden correr largas distancias sin apenas cansarse; algunos se lesionan con frecuencia mientras que otros parecen hechos de otra pasta. La explicación a estas diferencias se encuentra en nuestros genes.

El estudio genético deportivo es el primer paso para entender las capacidades de nuestro cuerpo y adaptar nuestro acondicionamiento físico a sus características únicas.

Recuerda que la genética lo condiciona casi todo, pero no determina casi nada; el resultado final está en tus manos. Tus genes son las cartas con las que te ha tocado jugar, pero ganar o perder la partida depende de cómo las uses.

Puedes tener predisposición genética para los deportes de fuerza, pero si no entrenas, te alimentas y descansas de forma adecuada, no verás ningún resultado. Mientras que una persona que haga todo eso podrá superarte fácilmente, aunque no juegue con una ventaja genética.

 

¿Para quién es el estudio genético de rendimiento deportivo?

Tradicionalmente, el test genético deportivo solo estaba al alcance de los deportistas de élite. Hoy en día cualquier persona que desee mejorar su condición física puede beneficiarse de esta prueba de ADN. El conocimiento es poder y cuanto más sepas sobre tu cuerpo, más fácil será obtener los resultados que deseas.

¿Eres un deportista profesional que intenta maximizar su rendimiento? ¿Acabas de comenzar a hacer ejercicio y no sabes por dónde empezar? ¿Estás cansado de probar rutinas de gimnasio que funcionan para otros sin ver ningún resultado? ¿Te estás planteando correr una maratón y no sabes cómo podría reaccionar tu cuerpo? ¿Tomas suplementos deportivos sin saber si tu cuerpo realmente se beneficia de ellos?

Si te has planteado alguna de estas preguntas o cualquier otra relacionada con el deporte y el acondicionamiento físico, el estudio genético de rendimiento deportivo puede proporcionarte las respuestas.

 

¿Qué información obtendré con esta prueba de ADN?

La información exacta que puedes obtener de un test genético deportivo varía en función de la compañía con la que decidas realizar la prueba. En este apartado encontrarás los aspectos que un test genético deportivo puede abarcar. Si te interesa alguno de ellos en particular, asegúrate de que la compañía que escojas lo cubra en su análisis.

A continuación, te detallamos la información que te puede ofrecer un análisis genético deportivo.

 

Composición de las fibras musculares

Los músculos están formados por fibras musculares, que están recubiertas por tejido conectivo. Las fibras musculares pueden ser de tres tipos:

  • Fibras lentas o fibras tipo I: Son fibras de contracción lenta (tardan mucho en contraerse) y pueden trabajar por periodos prolongados sin cansarse. Las fibras lentas intervienen en actividades de baja intensidad y larga duración como caminar, correr largas distancias, pasear en bicicleta o cualquier otra actividad aeróbica.
  • Fibras intermedias o fibras tipo II-A: Tienen una combinación de propiedades de las fibras lentas y las fibras rápidas. Intervienen en actividades de duración corta-media y de intensidad moderada-alta como, por ejemplo, el típico entrenamiento de pesas en el gimnasio.
  • Fibras rápidas o fibras tipo II-B: Son fibras de contracción muy rápida (pueden contraerse en 0,01 segundos después del estímulo) pero se cansan con mucha rapidez ya que consumen cantidades masivas de energía. Las fibras rápidas intervienen en actividades explosivas de corta duración como, por ejemplo, los sprints o los movimientos de halterofilia.

La cantidad de fibras musculares lentas y rápidas que tenemos viene determinada genéticamente. El test genético deportivo te permitirá saber qué tipo de fibras musculares predominan en tu caso y adaptar tu entrenamiento para desarrollarlas a su máximo potencial.

El estudio genético deportivo permite conocer cómo son tus fibras musculares

 

Potencial de VO2Max

Nuestro cuerpo necesita oxígeno cuando hacemos ejercicio, especialmente ejercicio aeróbico. El VO2Max es el volumen máximo de oxígeno (O2) que nuestro cuerpo puede absorber, transportar y consumir en un tiempo determinado.

El VO2Max también se conoce como consumo máximo de oxígeno o capacidad aeróbica. Es la principal medida de progreso entre los atletas de resistencia, como los maratonistas.

Aunque puede mejorar ligeramente con el entrenamiento adecuado, nuestro potencial de VO2Max está condicionado por nuestros genes.

El test genético deportivo te permitirá conocer tu potencial genético de VO2Max. Descubrirás si tienes buena predisposición genética para los deportes de resistencia y podrás optimizar tu entrenamiento.

 

Frecuencia de entrenamiento y recuperación

Seguro que te has preguntado más de una vez con qué frecuencia debes entrenar para ver resultados. ¿Cada día? ¿Tres veces a la semana? ¿Cada quince días? Solo hay una respuesta correcta para esa pregunta: Debes entrenar con aquella frecuencia que te permita recuperarte por completo del entrenamiento anterior.

Cuando entrenamos buscamos fundamentalmente una cosa: estimular nuestro sistema muscular y/o nuestro sistema nervioso para provocar una serie de adaptaciones (ganancia muscular, aumento de la fuerza, pérdida de grasa y otras). Estas adaptaciones no ocurren durante el entrenamiento en sí, que es un mero estímulo, sino que se producen durante el periodo de descanso o recuperación; de ahí su importancia.

Entrenar sin una recuperación suficiente de forma continua provocará una acumulación de fatiga y esta inhibirá tus músculos y tu sistema nervioso central, que perderán la capacidad de generar las adaptaciones que buscas (esto se conoce como sobre-entrenamiento). Por el contrario, si dejas pasar demasiado tiempo entre entrenamientos, no generarás el estímulo necesario para ver progresos.

En definitiva, la frecuencia de entrenamiento óptima dependerá de tu capacidad de recuperación. Aspectos como una nutrición y un descanso adecuados te ayudarán a recuperarte, pero la predisposición genética juega un papel importante en la facilidad y rapidez de cada persona para recuperarse del entrenamiento.

Con la prueba deportiva de ADN podrás descubrir tu capacidad de recuperación y optimizar tus entrenamientos.

 

Volumen e intensidad de entrenamiento

Las dos variables clave para progresar en cualquier deporte o actividad física: volumen e intensidad.

El volumen es el número de series y repeticiones realizadas en un entrenamiento. El volumen se conoce también como tiempo bajo tensión o TUT (del inglés, Time Under Tension); es la cantidad de tiempo que nuestro sistema muscular y/o nervioso está sometido al estímulo del entrenamiento.

La intensidad se define como la cantidad de esfuerzo que se está aplicando en un momento dado. La intensidad se puede expresar como un porcentaje relativo de la capacidad máxima. En los deportes de fuerza, la intensidad se refiere al peso levantado. Por ejemplo, si el peso máximo que puedes levantar son 100 kg y haces una serie con 70 kg, estás trabajando con una intensidad del 70%.

El volumen y la intensidad son inversamente proporcionales. Puedes entrenar con un volumen alto y una intensidad baja (100 repeticiones con 5 kg) o bien con un volumen bajo y una intensidad alta (5 repeticiones con 100 kg).

¿Qué es mejor para ti: un entrenamiento de alto volumen o un entrenamiento de alta intensidad? Depende de múltiples factores, relacionados con tu perfil genético.

Uno de estos factores, aunque no el único, es la composición de tus fibras musculares, comentada anteriormente. A mayor cantidad de fibras rápidas, más capacidad tendrás de realizar movimientos explosivos y, por tanto, tolerarás mejor el entrenamiento de alta intensidad.

El análisis genético deportivo te permitirá saber cuál es la combinación óptima de volumen e intensidad en tu caso particular.

 

Tipo de ejercicio cardiovascular

El entrenamiento cardiovascular puede ser de dos tipos:

  • Low Intensity Steady State (LISS): El LISS, comúnmente conocido como “cardio”, es un entrenamiento de intensidad baja-moderada que se suele realizar un ritmo constante durante un tiempo más o menos prolongado. Algunos ejemplos son correr 30 minutos en la cinta o “hacer elíptica” en los gimnasios, caminar rápido o dar un paseo en bicicleta.
  • High Intensity Interval Training (HIIT): El HIIT, por el contrario, es un entrenamiento de alta intensidad por intervalos. Consiste en alternar intervalos de intensidad muy elevada (a un 90-95% de la capacidad máxima) durante un breve periodo de tiempo (dos o tres minutos) con periodos de descanso. Un ejemplo de HIIT sería hacer un sprint lo más rápido posible durante 2 minutos, descansar 3 minutos y repetir unas 4-5 veces.

Ambos tipos de ejercicio tienen efectos positivos en la salud y el estado físico. No obstante, algunas personas responden mejor y obtienen más beneficios del LISS y otras del HIIT.

Estas diferencias también se deben al genotipo. El test genético de rendimiento deportivo te ayudará a descubrir qué tipo de ejercicio cardiovascular te conviene más.

Las pruebas deportivas de ADN te permitirán saber como responde tu cuerpo a ejercicio cardiovascular

 

Vasodilatación y flujo sanguíneo

La vasodilatación es el ensanchamiento de los vasos sanguíneos debido a la relajación del tejido muscular al que están conectados (por el contrario, cuando los músculos se contraen provocando el estrechamiento de los vasos sanguíneos, hablamos de vasoconstricción).

La vasodilatación permite que fluya un mayor volumen de sangre a través de los vasos sanguíneos ensanchados, proporcionando así más oxígeno y nutrientes al tejido muscular. Más oxígeno y nutrientes aumentan la capacidad del músculo de trabajar más intensamente, lo que se traduce en un mayor rendimiento deportivo.

El pumping o bombeo muscular consiste en realizar repeticiones masivas (70 o más) con un peso muy bajo para bombear sangre a los músculos. Es una técnica tradicionalmente utilizada por los culturistas para conseguir que los músculos tengan un aspecto visual más denso e “inflado” antes de salir a competir.

La vasodilatación se produce debido a múltiples factores. Los cambios en el esfuerzo físico o en la temperatura corporal son los principales. Sin embargo, los genes también juegan un papel relevante.

Algunas personas están mejor genéticamente mejor predispuestas que otras a una buena vasodilatación. La prueba genética deportiva te permitirá saber si este es tu caso.

 

Respuesta a la hipoxia

Se conoce como hipoxia a la deficiencia de oxígeno en la sangre y los tejidos del organismo. Durante los últimos años, el entrenamiento en hipoxia se ha vuelto muy popular entre los atletas para aumentar el rendimiento deportivo.

Las principales modalidades de entrenamiento en hipoxia son dos y a continuación te explicamos brevemente cómo funcionan:

  • Entrenamiento en altura: El entrenamiento en altura consiste en entrenar en altitudes elevadas. Cuando entrenas en altura (por ejemplo, en la montaña), inhalas menos oxígeno (entras en estado de hipoxia). Al inhalar menos oxígeno, tus pulmones y corazón deben realizar un mayor esfuerzo; y eventualmente se adaptan a este esfuerzo. A modo de ejemplo, si pasas unos meses entrenando en la montaña, cuando vuelvas a entrenar a nivel del mar superarás muy fácilmente a los que se quedaron en el llano.
  • Entrenamiento con oclusión: El entrenamiento con oclusión se realiza comprimiendo un determinado músculo con una venda o banda elástica para ocluir (obstruir) el flujo sanguíneo (el oxígeno se transporta a los músculos a través de la sangre), simulando una especie de hipoxia local. Múltiples estudios han demostrado que el entrenamiento con oclusión con baja intensidad genera ganancias de músculo y de fuerza equivalentes al entrenamiento con intensidades superiores.

Algunas personas pueden obtener mejoras notables con el entrenamiento en hipoxia, mientras que para otras solo constituye una fuente de estrés innecesario. El potencial para beneficiarse de la hipoxia está estrechamente relacionado con el genotipo de cada persona.

El test genético deportivo te ayudará a descubrir si vale la pena que aumentes (o pruebes) este tipo de entrenamientos.

Los estudios genéticos deportivos te informarán sobre como actúa tu cuerpo frente la hipoxia

 

Umbral de lactato

Cuando realizamos ejercicio de alta intensidad, liberamos lactato en la sangre. El lactato es el subproducto que generan de forma natural nuestras células musculares cuando obtienen energía.

Como ya hemos explicado el principio, durante el ejercicio de alta intensidad intervienen las fibras intermedias y rápidas (fibras tipo II). Estas fibras utilizan la glucosa (azúcar) como fuente de energía y como resultado de ese proceso generan lactato. El lactato se libera en el torrente sanguíneo y puede utilizarse para a re-sintetizar glucosa en el hígado.

Durante un ejercicio intenso y prolongado, cuando hay una gran demanda de energía, el lactato se produce más rápidamente que la capacidad de los tejidos para eliminarlo y se acumula en la sangre y en los músculos.

La acumulación de lactato genera una sensación de fatiga intensa y “ardor” en los músculos durante el entrenamiento.

La intensidad del ejercicio en la cual comenzamos a acumular lactato se conoce como umbral de lactato. Cuando superamos nuestro umbral de lactato, nuestro rendimiento deportivo disminuye.

El estudio genético deportivo te permitirá conocer tu umbral de lactato y adaptar tus entrenamientos para minimizar la pérdida de entrenamiento deportivo.

 

Fuentes externas:
Genetic tests for athletic ability
Testing the ethics of genetic testing in sports
DNA for Sports – High Achiever Diet

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2 comentarios en «Prueba genética deportiva: Conoce tu ADN y mejora el rendimiento»

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